Casamiento (Parte 4)
La fiesta de casamiento comienza en el 2008, a fines de año cuando uno empieza a penzar en algún deseo para el año que viene, o le hacen hacer pensar... Yo tuve la caradurés de pedir (a quien no se, pero pedí, soñé o imploré) que no llueva el 10 de octubre, claro, no dije el año...
Pero bueno, llegó el 10 de octubre de 2009, viendo el pronóstico en tres webs distintas con tal de saber que iba a pasar, en cada una de ellas decía algo distinto, que iba a estar nublado, que llovía desde las 9 o que lo hacía desde la madrugada.
El sábado queríamos dormir toda la mañana pero no pudimos mucho, había que llevar el cotillón al salón y mi suegro pasó a las 10 para llevarlo, igualmente descanzamos hasta que llegaron Alu y Dani desde Bs.As. Comimos y las chicas se fueron a la peluquería, cuanta tranquilidad!! solo en casa, con mate en la compu, baño y lustrada de zapatos hasta que me fui a las 5. Destino, Cáceres House.
A las 8 pm estaba el partido de la Selección contra Perú, pésimo como todos los últimos. Afuera ya empezaba a llover y en el salón empezaban a armar la fiesta adentro, garrón. Terminado el primer tiempo me cambio y todos listos partimos hasta casa, la veo a Sil, radiante y con flor de lio entre el peluquero, la maquilladora y la que le hizo el vestido. Afuera llovía cada vez más...
Partimos, antes el remisero casi me deja en la puerta y se la lleva a Sil sola, llovía mucho, pero mucho!! Llegamos a Funes, a 2 cuadras del salón y esperamos, ahí me enteré del gol sobre la hora de palermo...
Después de mucho esperar llegamos al salón, entramos y brindamos con todos. Es rara la entrada todo el mundo te aplaude, te mira, te sonríe y uno que o sabe que hacer, no digo que me temblaban las patas porque no es así, pero estás en un momento que si no venía el moso con las copas te quedabas ahí parado toda la noche.
La fiesta fue espectacular, la sonrisa la tenia de oreja a oreja o más arriba, y eso que no tomé alcohol, pero igualmente volé, salté y bailé como nunca. Todos se portaron bien (eso creo) y los testigos se pasaron con la entrega de los anillos.
Ya sin lluvia volvimos a casa después de las 5 am. Cansados transpirados pero muy contentos. Y en menos de 24 hs. volabamos rumbo a Brasil
