Casamiento (Parte 3)
Continuando la saga del casamiento, hoy le llega el turno al civil, el casamiento legal y quizas la parte menos importante para mi.
Viernes 9 de octubre, nos levantamos temprano porque todavía no habiamos terminado de preparar las cosas para la pequeña recepción familiar luego del asunto y porque mi, por entonces todavía novia tenía que ir a la peluquería, cosas de mujeres que uno soluciona en 5 minutos con una maquinita.
Aproveché ese momento para conectarme, mirar facebook, escuchar un rato la radio, todo muy tranquilo, hasta que llegó el momento de vestirse y partir.
Llegamos al Registro Civil del Distrito Centro donde nos estaban esperando familiares y amigos, muchos saludos, algunas bromas del tipo "todavía estás a tiempo" hasta que entramos.
Lo primero que uno siente es que está todo desorganizado, la jueza a los gritos para que la gente se calle y esa misma gente que no hacía caso. Primero entran los invitados y los cuatro testigos (para que no queden dudas, vio), nosotros afuera y Sil que empieza a ponerse nerviosa. Hay un problema, Joan el hermano de Sil es menor y no puede ser testigo, ¿la jueza nunca leyó el cuadro en el formulario donde decía la edad? bien clarito decía "20 años". Nos hizo pasar un pequeño mal momento, pero que rápido se solucionó con Miriam, quedó la anecdota del testigo falso.
Ya adentro y sentados, después de recibir los aplausos de la multitud (?) la jueza empieza con el trámite, lee los datos de los novios, los testigos y recita unos articulos del código civil que a nadie le interesa en ese momento y que ponían más nerviosa a Sil. Y ahí viene la pregunta, "¿...acepta por esposa a....?", un rotundo "Sí, acepto" fue mi respuesta. Acto seguido le pregunta a Sil, su respuesta fue "si-i-i...", acongojado, emosionado, con un poco de miedo y un poco de esperanza. Y ahí nomás dejamos de ser novios.
Pusimos el gancho, abalaron los testigos, nos sacamos fotos con la jueza y nos saludaron todos, había mucha alegría.
Después llegó el turno del arroz, no se a quien se le ocurrió semejante tradición de tirarle arroz a los recién casados pero seguro que nunca se casó o nunca le tiraron arroz. Los granos se te meten hasta el c... y te quedan hasta el día siguiente, se meten dentro de los zapatos y son duros para pisarlos, pero bueno, en ese momento no te importa nada.
Nos sacamos muchas fotos con amigos, familiares y solos, volvimos a casa y nos pusimos a festejar!
