17
Jun
2009

El Menemismo de los 90

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Carlos Menem

El triunfo electoral de Menem abrió una gran esperanza en los trabajadores y el pueblo argentino de que, por primera vez en muchos años, hubiera una política a favor de los intereses populares. Pero los postulados de contenido nacionalista y reformista levantados en la campaña electoral por Menem fueron abandonados a poco de asumir el gobierno. La esperanza en el salariazo y la revolución productiva fue recibiendo garrotazo tras garrotazo.

En el contexto de los profundos cambios operados en el plano internacional, en particular el colapso de la superpotencia soviética, el gobierno de Menem llevó adelante una política liberal privatizadora, de entrega y ajuste antipopular, en particular antiobrera. Así se pasó de una economía fuertemente estatizada a la economía de mercado y desregulada. Se liquidaron ramas enteras de la producción nacional, en especial las más avanzadas tecnológicamente, importantes para un desarrollo independiente de la economía nacional. Incluso se ha retrocedido en sectores importantes de la industria liviana como la metalúrgica, textil o la del calzado. Con todo eso se expulsó masivamente mano de obra, se liquidó a grandes sectores de la burguesía nacional, en especial la pequeña y media, se agravó la crisis agraria crónica en ciertas zonas y se sumió en la miseria a grandes regiones del país, llevándose a la crisis financiera a la mayoría de las provincias. Se pulverizó la legislación laboral producto de más de un siglo de luchas obreras y se ajustaron las leyes laborales a los nuevos métodos de trabajo que imponen los monopolios.

El gobierno de Menem coronó con los indultos la impunidad a los genocidas de la dictadura.

Con el gobierno de Menem se profundizó la dependencia al imperialismo y se agudizó la disputa interimperialista por el control de la Argentina. El gobierno de Menem dio un gran impulso al Mercosur. Este, con los planes y políticas de Menem, en Argentina, y Cardoso, en Brasil, se transformó en un instrumento importante para el objetivo de las clases dominantes de nuestros países de instalar una economía de mercado, desregulada, libreempresista, dominada por un puñado de monopolios y terratenientes.

La clase obrera y el pueblo, en esas difíciles condiciones, no dejaron de luchar. Los estatales y el pueblo jujeño protagonizaron en 1990 una pueblada que volteó al gobernador Ricardo De Aparici y en junio de 1992 la movilización por aumento salarial de los estatales, principalmente municipales, llevó a la renuncia del gobernador Roberto Domínguez. También se destacaron la prolongada lucha de los trabajadores contra la privatización del Astillero Río Santiago , la huelga de Siderca en 1992, el triunfo de los vecinos de Barrio Elena (Matanza) en su lucha por los títulos de propiedad. Estos hechos marcaron una huella en la noche negra del menemismo donde la mayoría de las luchas fueron derrotadas. Fueron derrotadas huelgas importantes como la petrolera, la lucha telefónica, mineros de Sierra Grande, ferroviarios, metalúrgicos de SOMISA, etc. Un período de reflujo del movimiento obrero y popular generalizado y profundo signó la política nacional argentina y se extendió entre los años 1990 y fines de 1992.

A fines de 1992 se realizó el paro agrario nacional y, bajo la presión intensa de los trabajadores, se pudo hacer el primer paro nacional de oposición a la política menemista. Se realizaron grandes concentraciones populares contra la Ley de Educación, los jubilados comenzaron a marchar los miércoles, etc., y empezó a revertirse el reflujo abierto en 1990. El 16 de diciembre de 1993 todo el país fue conmovido por el Santiagueñazo. El camino de las grandes puebladas y rebeliones populares de fines de la década de 1960 y principios de la de 1970, característico del auge de masas anterior, era retomado por las masas populares argentinas. Se reanimó el clasismo antioligárquico y antiimperialista.

Las consecuencias de la hiperinflación alfonsinista hicieron que las masas se aferraran a la estabilidad conseguida con el plan de convertibilidad, a pesar de que la misma estaba basada en el congelamiento salarial y la entrega del patrimonio nacional. En la medida en que el plan Cavallo se agotó, se terminaron las esperanzas en que la política gubernamental traería un mejoramiento de la situación de los trabajadores y fueron saliendo a la luz las consecuencias funestas del mismo, tanto para los intereses populares como para la Nación argentina, y las masas se fueron incorporando a la lucha contra esa política.

Buen articulo palmy. Es

Enviado por el rena (no verificado) el Mié, 17/06/2009 - 21:50.

Buen articulo palmy. Es importante, porque tenemos muy poca memoria y hoy en dia varios extrañan las relaciones carnales con los estados unidos. El liberalismo, capitalismo despiadado, llevado a su maxima expresion, es lo que nos llevo a la ruina que somos hoy... que comenzó en el 76...

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